Su cara demacrada llamó mi atención, tenía los ojos llorosos, rodeados de una gran mancha morada, casi negra; y unas bolsas debajo de ellos. Su mirada relataba su historia, vi tristeza y melancolía, dolor, desesperación, cansancio, temor…. Sin embargo, detrás de todo eso logré vislumbrar una pequeña luz de esperanza.
No más de 20 años tendría, muchos dirían que es sólo una niña que ahora le está abriendo los ojos a la vida. Pero no. Están equivocados. Ella ha vivido y ha luchado, como cualquier mujer de 40 años.
Ha pasado por muchos obstáculos, ha enfrentado miles de demonios (y aún lo hace). No crean que es una mujer excepcional, es como cualquier otra. Tan sólo por colocarle un adjetivo que la defina diré que es una luchadora.
Su vida ha transcurrido yendo y viniendo de un lado a otro, tratando de darle estabilidad a su vida. Pero; tal vez por cosa del destino o mera mala suerte, aún no lo ha conseguido.
Ella está cansada, se encuentra en un estado de depresión, no quiere seguir luchando. No halla el motivo ni la inspiración. Sólo quiere tomar un respiro, tener tiempo para descansar, y poder retomar. Pero la vida no te da esa oportunidad. Hay que estar en una constante lucha, vivir buscando respuesta y soluciones.
Siente que no puede más, su cerebro está bloqueado. No piensa con claridad, la memoria le está fallando. No tienes ganas de retomar.
Tiene la cara demacrada, sus ojos están perdiendo el brillo, la luz se apaga y con ella la esperanza. No encuentra el camino, no tiene motivos para luchar, no sabe de qué aferrarse para poder continuar. Oculta sus marcas con maquillaje y disfraza la tristeza con una falsa sonrisa. Está cansada, ya no puede más.

casi siento lastima por ella..............................
ella es muy frecuente encontraralas en muchas mujeres venezolanas
hermoso escrito emilia
Creo que en algún momento todas somos Ella, luchando hasta más no poder, sin ánimos y con ganas de descanzar aunque sea un rato...